Cuando entregas tu alma, tu cuerpo, tu inocencia, tu ser, tu amor, tu pureza es por alguien que realmente amas, pero ¿qué pasa cuando no lo sientes?, ¿es que quieres darlo todo y a la vez nada? Sientes que estás sola en esa cama, con el cuarto frío y la luz apagada, el muere por penetrar su maldad en ti y tu mueres porque el salga de ahí; sin embargo, sigues permitiendo que el llegue donde le plazca, que demuestre su dominio frente a ti. Trata de analizar lo que buscas, si solo se trata de una pasión, de una venganza o de tal vez diversión. Quedarse con él y pensar en otro, en lo que podrías haber sentido con aquel hombre que aún recuerdas, ¿es realmente lo que buscas?, ¿es realmente amor? Pero las dudas no te dejan en paz y sabes que no es correcto que aquel hombre que ahora contigo esta, no es merecedor de el tesoro que tú, tu madre y tu abuela cuidan. Vuelves al mismo vacio, donde te percatas una vez más que cualquier movimiento en tu vida es alrededor de aquel engendro que te dejo por buscar consuelo en otro amor y que ahora en su memoria ya no existes más. Sabes que lo único que te mantiene en pie para seguir con él es el consuelo de que tú estás feliz ante los ojos de aquel y entonces al que realmente amas sigue siendo él. Luego de parpadear te das cuenta que aun sigues en la misma cama a punto de ser suya, pero pronuncias un NO , te levantas sin dar motivo alguno y te vas. Camino a tu hogar te diste cuenta que el sexo se convertiría en un consuelo , porque nunca existió amor.